Una historia de terror

Piedra fundacional de la ciencia ficción como género, manifiesto ético, novela romántica, carta de una visionaria, perfil psicológico de un ególatra… mucho contiene el Frankenstein de Mary Shelley, pero, después de todo lo hablado en la tertulia, queda claro que se trata de una historia de terror mayúsculo, de pánico prolongado. No hace falta el efecto sonoro de violines chirriantes ni las cortinas al viento ni una aparición súbita, para permanecer en la angustia que cose el relato de cabo a rabo.

No sé qué desazona más, si pensar que hay científicos que juegan a ser dioses que, además, se desentienden de la criatura creada, a la que abandonan a su albur, despreocupándose de las consecuencias de su acto creador, o, desde la perspectiva de la criatura, sentirse abandonado por quien te ha creado y rechazado por los demás, viendo como única opción para llamar la atención del ser creador convertir su existencia en un infierno, o, desde la perspectiva de cualquier hijo de vecino, imaginar que por ahí anda suelto un monstruo informe que echa baba amarilla y que quién sabe si se va a poner a traer al mundo criaturitas cortadas por su mismo patrón. Es, por tanto, un terror en estéreo, un terror que actúa desde todos los frentes.

Aspectos interesantes

  • Hay tres narradores: el explorador Robert Walton, el doctor Víctor Frankenstein y el monstruo. Esto le permite al lector tener una visión panorámica de la historia, a la vez que le hace profundizar en la psicología de estos personajes, que son los centrales.
  • En relación a lo anterior se sitúa la presencia de diferentes géneros y subgéneros literarios: desde el estilo epistolar, pasando por el monólogo, el retrato paisajista y hasta hay lugar para algunos versos.
  • Tiene tantas capas de lectura como finalidades se le atribuyen y temas toca. Es de una riqueza incuestionable.

También se mencionó en la tertulia

  • Lo mucho que dio de sí aquel verano desapacible de 1816 que pasaron los Shelley con Polidori, médico de Lord Byron, y con este en una villa cerca de Ginebra. Fue el excéntrico y carismático poeta inglés quien retó a sus compañeros a escribir la mejor historia de terror.
  • La saga de Terminator.
  • La saga de Parque Jurásico.
  • La saga de Alien (incluyendo las precuelas).
  • La experimentación en el ámbito de la genética (oveja Dolly).
  • Remando al viento. Película de 1987 dirigida por Gonzalo Suárez. Se toma bastantes licencias, pero vale como aproximación al contexto literario en el que se gestó Frankenstein.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, novela de Philip K. Dick, leída en el grupo y comentada en la tertulia de enero de 2018.
  • Las crónicas de Frankenstein. Serie de 2015 protagonizada por Sean Bean. Arranca la trama con un detective que investiga la extraña desaparición de una niña y el hallazgo de un cuerpo con sus miembros cosidos.

De tu interés

  • Las reflexiones sobre el contexto científico y filosófico en el que se concibe la obra, por parte de Lino Camprubí.
  • La conferencia «Mary Shelley y Frankenstein: la creación de un mito y su proyección en la literatura fantástica victoriana» impartida por Antonio Ballesteros González en la Fundación Juan March en el marco del ciclo de conferencias «Mary Shelley, las Brontë y Elizabeth Gaskett: La imaginación femenina y lo monstruoso en la literatura inglesa decimonónica». Más información

Ficha

  • Título: Frankenstein o el moderno Prometeo
  • Autora: Mary Shelley
  • Comentado en la tertulia de noviembre de 2018

Por María Ortiz

2 comentarios en “Una historia de terror”

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