Diario desde el abismo

¿Qué hace una persona cuando no tiene nada que perder? ¿Cómo se puede aceptar que la vida es digna cuando todo lo que te rodea te lleva justamente a pensar lo contrario? A estas preguntas responde Viktor Frankl (1905-1997) en su libro “El hombre en busca de sentido”, lectura sobre la que conversamos en febrero de 2018.

“Quien tiene un porque para vivir puede soportar casi cualquier cómo”, dijo Nietzsche y toma para sí y para su enfoque terapéutico el psiquiatra austríaco impulsor de la logoterapia, considerada la tercera Escuela Vienesa de Psicología, cuyos principios están fuertemente influidos por la experiencia de Frankl como prisionero de los nazis en distintos campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Así, él defiende que incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el individuo puede encontrar una razón para vivir.

“La vida en un campo de concentración abría de par en par el alma humana y sacaba a la luz sus abismos”, cuenta Frankl, junto al que recorremos las fases que atraviesa durante su internamiento: cómo a la ilusión del indulto, que predomina en los primeros días, en los que no se contempla la muerte como el fin de la estancia, le sucede otra, derivada del día a día, en la que la apatía procura ese caparazón frente a los desprecios, los malos tratos y las condiciones infames. Se refiere entonces a la agonía mental causada por la injusticia y la arbitrariedad de decisiones sobre sus vidas tomadas por otros. No sentirse dueños de su destino es lo más alienante y doloroso del proceso de degradación moral que desencadena esta situación límite. En este punto centra su estudio y reflexión.

Desarrolla la tesis de la libertad interior, esto es, que incluso en circunstancias donde parece que uno no dispone de margen ni poder de decisión, en verdad lo tiene; en uno está dotar de contenido significante cada momento de su vida, incluso los peores. El ser humano es, bajo su prisma, “el ser que siempre decide lo que es”. A lo largo de la narración aporta diversos ejemplos que ilustran su planteamiento nuclear, caso de quienes iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba: “Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino”.

Defiende la importancia del sostén interno que ayuda al prisionero “contra el vacío, la desolación y la pobreza espiritual de su existencia” y de que vivir es más que resistir, es adaptarse para transformarse.

Frente a la voluntad de placer de Freud, la voluntad de poder de Adler, él propone la voluntad de sentido y el deseo de una vida lo más significativa posible algo que, a su juicio, no se inventa, como aseguraba Sartre, sino que se descubre. La logoterapia asume como tarea ayudar al paciente a encontrar el sentido de su vida.

Campo de concentración de Sachsenhausen

 

Razones para su lectura

  • Por lo que supone de antídoto imprescindible frente al olvido.
  • No hay lugar para el rencor. Está escrito sin una gota de resentimiento, sin odio, pese a la escala mayúscula de los sufrimientos padecidos.
  • El protagonista es testigo de los hechos y su propio terapeuta. El autor ejerce de investigador y muestra de su propia investigación. Esta perspectiva narrativa diferencia de manera sustancial su relato de otros muchos que se han escrito sobre tan desgarradora vivencia. Tal vez sea la honestidad científica de quien esto suscribe, la objetividad que se le presume como investigador del propio hecho referido lo que convierte en más espeluznante cada uno de los episodios a los que se refiere en los que, por cierto, no hay un ápice de victimismo ni sensacionalismo.
  • Incluye un apéndice de conceptos que forman parte del corpus teórico de la logoterapia, como son la existencia desnuda, la noodinámica o la existencia provisional, ese vivir en la incertidumbre constante.
  • Se nombra el humor como arma de supervivencia.
  • La Library of Congress en Washington lo ha declarado como uno de los diez libros de mayor influencia en Estados Unidos.

 

Patio del campo de Sachsenhausen

 

Frases para la reflexión

“El hombre puede conservar un vestigio de la libertad espiritual, de independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física”.

“El hombre no está totalmente condicionado o determinado; él es quien determina si ha de entregarse a las situaciones o hacer frente a ellas. En otras palabras, el hombre en última instancia se determina a sí mismo. No se limita a existir, sino que siempre decide cuál será su existencia y lo que será al minuto siguiente”.

“Hay dos razas de hombres en el mundo y nada más que dos: la “raza” de los hombres decentes y la raza de los indecentes. Ambas se encuentran en todas partes y en todas las capas sociales. Ningún grupo se compone de hombres decentes o de hombres indecentes, así sin más ni más. En este sentido, ningún grupo es de “pura raza” y, por ello, a veces se podía encontrar, entre los guardias, a alguna persona decente”.

“Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor”.

“El vacío existencial es un fenómeno muy extendido en el siglo XX. Ello es comprensible y puede deberse a la doble pérdida que el hombre tiene que soportar desde que se convirtió en un verdadero ser humano. Carece, pues, de un instinto que le diga lo que ha de hacer, y no tiene ya tradiciones que le indiquen lo que debe hacer; en ocasiones no sabe siquiera lo que le gustaría hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas hacen (conformismo) o hace lo que otras personas quieren que haga (totalitarismo)”.

También se mencionó en la tertulia

  • «Si esto es un hombre», escrito por Primo Levi.
  • «La lista de Schindler», película dirigida por Steven Spielberg.
  • «El niño con el pijama de rayas», escrito por John Boyne.
  • «El largo viaje», escrito por Jorge Semprún.

De tu interés

 

Ficha

  • Título: El hombre en busca de sentido (original “Trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager”)
  • Autor: Viktor Frankl
  • Comentado en la tertulia de febrero de 2018

 

Por María Ortiz

5 comentarios en “Diario desde el abismo”

  1. […] como la anterior. Sobre esto habló mucho Viktor Frankl en “El hombre en busca de sentido”, que ya he mencionado en otras crónicas, al referirse a la indolencia de los prisioneros de los campos de concentración para con sus otros […]

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