Transformación

A “La metamorfosis” le basta la primera frase para ser miembro de pleno derecho del selecto club de los mejores textos jamás escritos. Superado el umbral de lo inaudito, en el que quedan pegados, como si de una tela de araña se tratara, todos los cómos y porqués formulables, nos queda, como lectores, la absoluta resignación de ir contemplando la transformación en fondo (esencia) y forma (apariencia) de Gregorio Samsa. Ya desde el primer punto sabemos que la historia no puede acabar bien para el protagonista y que nada va a poder frenar o revertir el proceso. La impotencia entra en escena antes que la claustrofobia, la falta de comunicación, la incomprensión, el aislamiento, la soledad, el rechazo y otras sensaciones que se relacionan con la obra de Franz Kafka (1883-1924). Cuando despierta después de un sueño intranquilo, Samsa tiene serias dificultades para manejarse en su nueva realidad. No puede. Todo le supera. Todo nos supera. Nos desazona, nos conmueve, nos aterroriza.

Hay un adjetivo alemán, “unerträglich”, que condensa esa desazón existencial con la que debe cargar el personaje central y que acaba venciéndole. Ese es el matiz de la transformación, que no es un pasar de gusano a mariposa, que no alberga esperanza alguna ni novedad prometedora. Es un lastre que inmoviliza, que aplasta, es la certidumbre de que solo con la muerte llegará la paralización de un proceso que se plantea insoportable.

Otros aspectos interesantes

La alienación, la chispa que prende la llama

Kafka critica la extenuación de cuerpo y alma en trabajos que embrutecen al trabajador y no le permiten desplegar sus capacidades. La motivación de “La metamorfosis” bien puede encontrarse en lo que escribe cinco años antes: “Se trabaja en la profesión tan exageradamente que luego uno está demasiado cansado para aprovechar bien las vacaciones. Mas a pesar de todo el trabajo, uno no adquiere derecho alguno a que todos le traten con amor; más bien uno está solo, es un verdadero extraño y objeto sólo de curiosidad. (…). Me parece que cuando estoy echado en la cama tengo la forma de un gran coleóptero, de un ciervo volante o de un escarabajo. De un escarabajo de gran tamaño, eso es. Hago como si se tratase de un sueño hibernal y aprieto mis piernecillas contra el cuerpo tripudo. Y cuchicheo unas palabras. Son órdenes que me dirijo a mi triste cuerpo, que está a mi lado, inclinado”.

Trazos autobiográficos

Hay mucho de la biografía de Kafka en “La metamorfosis”. Ahí está la falta de apego emocional de su familia, el carácter dominante del padre, la infelicidad que le procuraron sus diferentes ocupaciones, su convicción de que acabas metabolizando el asco que sientes por todo y convirtiéndote en la repulsión que padeces.

El texto quedó impregnado de esa incertidumbre que desprendía la sociedad del momento: pasadas las revoluciones industriales, con duras condiciones de producción, con los grandes imperios en crisis, en plena redefinición de las fronteras…

El desarraigo cobra un significado especial en Kafka. No llega a encontrar nunca su lugar en el mundo: nace en Praga en la época del Imperio Austrohúngaro en el seno de una familia judía y escribe en alemán, pese a la antipatía que siente por los alemanes, para los que están reservados los puestos destacados de la sociedad. No habla checo, pero está en su contexto cultural. No se siente identificado con ninguna de las tres culturas en las que se mueve y se siente rechazado a su vez por las tres.

Aceptación/adaptación

Durante toda la historia Samsa hace un continuo ejercicio de aceptación y de consiguiente adaptación a las circunstancias, cada vez más hostiles, esfuerzo que, además, y como se ve en el remate de la historia, no sirve para nada. Queda la frustración como regusto final.

Claustrofobia

Samsa se encuentra encerrado en un cuerpo que no conoce ni controla y en las cuatro paredes de su habitación. La casa se convierte, a su vez, en cárcel para sus padres y su hermana, de donde salen solo al final, toda vez que «se libran» de él.

Perspectiva

Kafka narra desde dos puntos de vista: vemos lo que ve Gregorio y lo que ven los demás. La candidez y esperanza de Gregorio contrasta con el asco y el miedo que despierta en los demás, para quienes es un monstruo desconocido e incómodo.

Personajes

El libro debería titularse “Las metamorfosis”, porque el cambio opera en toda la familia. Hay un argumento claro a favor de esto que planteo: el libro no acaba en la muerte de Samsa, sino con el viaje de la familia y la “metamorfosis” de la hermana en una joven casadera y, por extensión, con la nueva forma de sustento parásito de los padres.

Pero antes del dramático y, por otro lado, inevitable desenlace del protagonista, ya vemos cómo la familia se ve obligada a cambiar sus hábitos, a transmutar debido al cambio de Gregorio. Sus padres y hermana vivían mantenidos por él, víctima de un trabajo extenuante y de un jefe explotador, pero tienen que idear formas de ganarse la vida una vez que ha quedado invalidada la habitual entrada de ingresos.

Lejos de corresponder con cariño y compañía a los esfuerzos manifiestos que Gregorio ha estado haciendo por procurar un bienestar a los suyos, de ellos solo le llega desprecio y violencia. La hermana se apiada de él en un primer momento, pero pronto pasará a engrosar ese grupo de insensibles y egoístas seres que despiertan en el lector tanto rechazo como el que ellos dirigen a Samsa.

Dilemas

Prácticamente cada escena pone al lector en incómodas tesituras que derivan del dilema troncal entre un bicho con sentimientos humanos y unos seres humanos deshumanizados.

En alemán

No hay nada como leerlo en su idioma original. Entre otras, por dos cuestiones. Su título original, “Die Verwandlung”, tiene como traducción directa al castellano “la transformación”. Es de una mayor fuerza pensar en una transmutación a todos los niveles, que desciende también a la esencia, que quedarse en lo morfológico a lo que nos conduce la imagen del gusano que, tras un tiempo en el capullo, se convierte en mariposa, ejemplo clásico de metamorfosis. Esta la historia de un hombre que poco a poco deja de serlo.

En alemán, “Schuld” significa “deuda” y “culpa”. La manera en la que Kafka introduce este concepto en el relato en la figura del padre de Samsa tiene una intención muy clara: aparece “Schuld” en cuanto a las deudas del padre (y por las que Gregorio se ve obligado a ese trabajo esclavo) y cuando el mismo padre le echa la culpa a Gregorio de las desgracias que su nueva situación les ha creado. Este sentimiento de culpa queda emparentado con la culpa extrema, con el pecado original, en la escena en la que el padre le lanza a su hijo una manzana -la fruta de la tentación- con la que le hiere gravemente.

De tu interés

  • Reflexiones sobre la obra por parte de Bibiana Candia.
  • My cup of Kafka, de Jiří Slíva. Libro con ilustraciones y dibujos sobre Kafka y su obra.

Ficha

  • Título: La metamorfosis (original “Die Verwandlung”)
  • Fecha: 1915
  • Autor: Franz Kafka
  • Comentado en la tertulia de septiembre de 2018

 

Por María Ortiz

1 comentario en “Transformación”

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