Más que una historieta de policías y ladrones

Porque es un caso “extravagante y sorprendente” (en palabras de uno de sus personajes), por cómo está armada la intriga y se mantiene hasta el final la tensión narrativa, porque ni los buenos lo son tanto ni los malos tampoco, por lo mucho nuevo que se descubre tras los nombres de Sherlock Holmes y John Watson, por los dilemas morales planteados, por este puñado de razones y otras que apuntaré a continuación, la tertulia en torno a “El signo de los cuatro” de Arthur Conan Doyle ha sido de las más enriquecedoras de nuestros casi dos años de trayectoria.

Protagonistas

Todos tenemos en la cabeza la imagen de ese detective sabelotodo que vomita teorías prolijas en datos que relaciona con agudeza y con las que resuelve casos que parecían imposibles de aclarar según son planteados. También, la de ese fiel compañero suyo tirando a simplón que le sirve de pelota antiestrés.

Vale, sí, en “El signo de los cuatro” Holmes se muestra altivo y prepotente y suelta varias perlas, como cuando se refiere a una conclusión como algo “tan ridículamente sencillo que sobra toda explicación”, pero con esta historia hemos tenido la oportunidad de ir más allá de la dicotomía (clásica, tópica) Holmes-Watson. Ni Sherlock es tan perfecto (como muestra su dependencia de las drogas en periodos de poca actividad mental) ni Watson tan bobo (hace gala de un gran bagaje cultural y un exquisito saber estar).

Además, Sherlock, por muy repipi y remilgado que pueda ser, se relaciona con habilidad y frescura con personas de distintas clases sociales. Nos ha llamado la atención que se muestre tan valiente y fuerte (se deduce cierta práctica de boxeo o al menos su participación en peleas). Lejos de la imagen que el cine ha solido proyectar de Watson, no es un abuelete ni vive condenado a la soltería: está retirado por un balazo que recibió en la guerra de Afganistán, no por causa de su avanzada edad, y tiene varias relaciones sentimentales (y matrimonios) a lo largo de su vida.

Ambos comparten un profundo sentido del honor y se complementan a la perfección, formando una pareja implacable en pos del esclarecimiento de la verdad de los hechos.

Adicciones

A Conan Doyle no le tiembla el pulso de empezar y cerrar esta novela con Sherlock, el brillante detective de lúcidas conclusiones, drogándose. Los fumaderos de opio, el consumo de cocaína y otras sustancias estupefacientes formaban parte de la realidad de las clases pudientes de aquel tiempo tanto como las recepciones de guante blanco y esmoquin.

Trata la drogadicción en otros relatos holmesianos, caso de “El hombre del labio torcido” (1891), que arranca con Watson yendo a un sórdido antro en busca de un amigo adicto al opio.

Vastos conocimientos del autor

La brillantez del detective presupone la del autor que lo perfila. Conan Doyle exhibe una apabullante amplitud de conocimientos: de química, medicina, geografía, etnografía, diplomacia, relaciones de la metrópoli con las colonias, procedimientos policiales y judiciales, o del mundillo artístico o periodístico, entre otros campos.

Además, se mueve con comodidad describiendo ambientes propios (tanto las elegantes calles del centro como los bajos fondos) y lejanos (en la novela que nos ocupa, el exotismo oriental).

Ambientación realista

Tan de La India es la exuberante y pomposa decoración de la casa de Thaddeus Sholto, como la dura realidad de la población autóctona y de los militares desplazados en las colonias.

Estilo

Más próximo a la crónica periodística que a la novela aventurera de tintes épicos. Llegamos a los personajes sin edulcorantes. Que se ajusten o no a postulados honorables no los hace dignos del bando de los buenos ni los confina al banquillo de acusados.

Ventana a una época

“El signo de los cuatro” se ofrece como magnífica ocasión para asomarse a una época histórica concreta, con el colonialismo como telón de fondo, y unos usos sociales determinados.

Y sí, no falta el brochazo de flema británica (presente, por ejemplo, en el desdén con el que se habla de “el continente”).

Watson, narrador

El relato está escrito en primera persona por el doctor Watson. Ha habido unanimidad en la tertulia al catalogarle como trasunto de Conan Doyle.

Holmes le afea el estilo novelesco con el que resume los casos. En el libro se revela hasta qué punto el detective detesta todo aquello que se aparte de la desnudez del hecho preciso o que, como las emociones, interfiera en sus razonamientos analíticos.

Debates morales

Dilemas, varios y hondos, se hallan en el meollo de la trama: el sentido de la justicia, la lealtad y la traición, el honor, el valor de la palabra dada o la maldición sobrevenida sobre tesoros ilícitamente adquiridos, algunos de ellos.

Películas y series

Cierto que las adaptaciones fílmicas pasan por alto aspectos que en los textos adquieren una especial significación, cierto que acentúan otros no tan relevantes en los libros. Aún así, son recomendables las siguientes series/sagas por ser bastante fieles al espíritu original:

  • Películas protagonizadas por Basil Rathbone (Sherlock) y Nigel Bruce (Watson) entre 1939 y 1946.  Más [fuente: Wikipedia]
  • El perro de los Baskerville (1959). Peter Cushing interpreta a Sherlock, André Morell a Watson y Christopher Lee a Henry Baskerville. Cushing se metió en la piel del detective en más ocasiones, pero esta película es destacable por las interpretaciones del resto de actores y por ser la primera en color de ese relato de Conan Doyle. Más [fuente: Wikipedia]
  • Serie “Las aventuras de Sherlock Holmes” (1984-1994), con Jeremy Brett como el famoso detective. Su caracterización del personaje alcanza gran popularidad y es considerado como la versión definitiva de Holmes. A diferencia de adaptaciones anteriores, Watson es retratado como una persona competente, inteligente y bondadosa a la altura de lo que Holmes requiere en su actividad. Watson es interpretado por David Burke en las primeras dos temporadas y posteriormente por Edward Hardwicke. Más [fuente: Wikipedia]

Otras versiones más libres:

  • Sherlock Holmes. Serie anime. 1984-1985. Esta serie de dibujos animados es una referencia obligada para los niños de toda una generación. Más [Fuente: Wikipedia]
  • Elementary. Serie. Desde 2012. 7 temporadas. Está protagonizada por Jonny Lee Miller, en el papel de Holmes, y Lucy Liu, en el de Watson (Joan).
  • Sherlock Holmes. Películas. 2009 y 2011. Dirigidas por Guy Ritchie y protagonizadas por Robert Downey Jr. (Holmes) y Jude Law (Watson).
  • Sherlock. Serie. 4 temporadas. 2010-2017. Benedict Cumberbatch (Holmes) y Martin Freeman (Watson) encabezan un elenco que mantiene el alto nivel interpretativo de sus protagonistas. Aunque los puristas la consideran una versión de “Doctor Who” con ciertos guiños a la obra de Conan Doyle, queda fuera de discusión la habilidad de los guionistas de usar las tramas originales y adaptarlas a nuevas líneas argumentales en consonancia con los tiempos actuales, en los que la serie está ambientada.

¿Un género menor?

Leer “El signo de los cuatro” nos ha apartado de esa idea que se tiene de la intriga como un género menor. Para escribir un buen texto de suspense hay que tener una especial habilidad para sorprender sin enmarañarse y perderse en el intento, dosificar en consecuencia la información que se va facilitando al lector para que vaya haciendo sus deducciones y lograr la tensión narrativa suficiente que anime a llegar hasta el último punto.

También se mencionó en la tertulia

Las estafas intelectuales

A propósito del último punto, empezamos a citar ejemplos de obras artísticas que han devenido en “estafa intelectual”, es decir, que se encuentran en las antípodas de ese relato de intriga cohesionado y coherente que hemos reconocido en «El signo de los cuatro». Es el caso de cuando los autores se sacan de la manga en el último momento líneas argumentales que se creían zanjadas o que son totalmente nuevas. Lo venden como “golpe de efecto”, pero hay giros de guion absolutamente injustificables desde la lógica creativa y que solo se explican desde la perspectiva del rédito comercial o editorial.

La soledad de Charles Dickens. Dan Simmons. 2009.

Simmons narra los últimos años de la vida de Dickens desde la perspectiva de su amigo y a la vez rival Wilkie Collins. Explora en los enigmas que Dickens se llevó a la tumba y que aun hoy siguen sin respuesta, deteniéndose en los relacionados con su última e inconclusa obra: “El misterio de Edwin Drood”. El lector descubre la oscura y doble vida de Dickens, como sus incursiones nocturnas en los peores tugurios de Londres.

Ficha

  • Título: El signo de los cuatro (original, “The sign of the four”)
  • Año: 1890
  • Autor:  Arthur Conan Doyle
  • Comentado en la tertulia de agosto de 2019

 

Tertulia sobre «El signo de los cuatro»

 

Por María Ortiz

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