Microrrelatos del I certamen «Con tildes y a lo loco»

Del formato de microrrelato sorprende lo mucho que cabe en tan poco espacio y de esta primera convocatoria realizada en torno a la tertulia literaria «Con tildes y virgulillas» llama además la atención la variedad de mundos que muestran los textos que han participado. Esta primera edición ha estado naturalmente marcada por las circunstancias fuera de lo común que vivimos y el tema de la covid-19 y sus consecuencias también se ve reflejado en algunos de los relatos.

Quisiera por último agradecer el entusiasmo de las personas participantes y su disposición para compartir sus habilidades creativas.

Por María Ortiz

Relatos participantes en el I certamen de microrrelatos «Con tildes y a lo loco» convocado por el grupo de lectura «Con tildes y virgulillas», en abril de 2020

Eso nunca volverá

  • Por Conchi Baena

“¡Eso nunca volverá!”, gritó él llorando.
Ella, deseada por todos tanto por su esbelto cuerpo como por su destreza empresarial… ¿que estaba envejeciendo? ¿Cómo osaba él semejante exclamación?
Aquella fría noche él durmió en el sofá.
Al despertar, halló muerto en el salón al único hombre que verdaderamente la amó.

 

El regalo

  • Por Carolina Vílchez

Volar de Madrid a Barcelona, tomar un refresco y revolar de Barcelona a Madrid no era un simple viaje, era el inicio de la vida de un viajero que agarrado de la mano de su padre con su gabardina elegante saboreaba el primer vuelo.
Su pasión por los aviones siguió ascendiendo en su adolescencia y sus aterrizajes eran Bristol, Londres, París, Roma…
Y ahora, en su madurez, el hombre que ya sobrevolaba Singapur, Hong Kong… atesoraba en su corazón el regalo que le hizo su padre, la ventana aérea que le llevaba en volandas por el mundo y le hacía sentir un ave en su vuelo infinito a través de un viaje que parecía no tener fin.

Eterno

  • Por Kathrin Thielecke

Über die letzte Kuppe noch, und vor ihr lag der Ozean. Es war kein Übergang auszumachen vom bläulich-grauen Schimmern des Wassers zu den tiefhängenden Wolken. Als sich ihre Augen an die Dämmerung gewöhnt hatten, sah sie sie: die Wale. Kein Gedanke mehr an das, was war oder was sein würde. Nur das Gefühl von Ewigkeit.
[Traducción] Aún sobre la última cima y ante ella se extendía el océano. No había transición del brillo gris azulado del agua a las nubes bajas. Cuando sus ojos se acostumbraron al crepúsculo, las vio: las ballenas. Ya no pensaba más en lo que fue o sería.
Solo el sentimiento de la eternidad.

Hacia el sol

  • Por Paquita López

El graznido que llena todo el aire me hace alzar la cabeza y ver en el cielo opaco de otoño, volando en formación, los gansos grises que migran siguiendo el Taita Sol, buscando su pachamama…
Los miro…
Y sé… ¡ahora empezó el invierno!

Mírame

  • Por Conchi Herrera

Hay Semana Santa en nuestros corazones. Aunque no se escuche una saeta en una esquina al paso del Cristo el Nazareno.
Esa voz, ese grito angustiado. Señor, estoy aquí, mírame.
Estoy aquí para acompañarte, mírame.
Estoy aquí para ayudarte a llevar la cruz, mírame.
Estoy aquí para secarte la cara, mírame.
Para compartir las espinas de tu frente, mírame.
Y cuando flaquee dame fuerzas Señor, mírame.

 

Poesía del confinamiento

  • Por Tala y Xelina Azuaga Urista-Rojas y su mamá Pilar Azuaga

Pulgas asesinas,
saliendo de mi pantalón,
viejas y gordas,
barriendo el salón.
Pulgas asesinas,
que van a la piscina,
calvas y rechonchonetas,
brincando en colchonetas.
Pulgas asesinas,
salid de mi cocina,
estamos encerrados,
queremos más harina.
No se mueven estas pulgas,
no van pa ningún lao,
son chinitas de la playa,
yo estaba equivocao.
Vaya, vaya, vaya, vaya.

Coronavirus

  • Por Maite Peris

[Versión 1]
Voy a dar mi paseo. Doy la vuelta a la esquina, delante, la pequeña villa Las cinco hermanas. Pensé ¿quién venderá la villa, qué hermanas se habrán muerto?

[Versión 2]
Voy a dar mi paseo. Doy la vuelta a la esquina, delante, la pequeña villa “Las cinco hermanas”. Hoy tiene un letrero: “Se vende”. Pensé ¿quién venderá la villa, qué hermanas se habrán muerto?

A buen entendedor

  • Por María Ortiz

Angustias: ¿Qué?
Dolores: Lo que oyes.
Angustias: ¡Madre mía!
Dolores: Así mismo.
Angustias: ¿Y…?
Dolores: Ya ves.
Angustias: Pero ¿cómo?
Dolores: No sé.
Angustias: ¿Desde cuándo?
Dolores: Ni se sabe.
Angustias: ¡Jesús bendito!
Dolores: Lo peor es dónde.
Angustias: ¿Allí? ¿Ahí?
Dolores: No, aquí.
Angustias: ¿Aquí?
Dolores: Pues eso.
Angustias: Y ¿quién?
Dolores: ¡Quién va a ser!
Angustias: Ya está to’ dicho.
Dolores: Toíco entero.

1 comentario en “Microrrelatos del I certamen «Con tildes y a lo loco»”

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