Nebulosa encrucijada

«Niebla» es el título del primer texto que hemos comentado en tertulia en 2020 y, viendo esto de manera retrospectiva, juzgo que no pudo ser más oportuno estrenar año, ¡qué año este!, de la mano de un pobre individuo que no sabe a dónde ir, como es el protagonista de esta obra de Miguel de Unamuno. Durante los dos meses y pico que llevamos viviendo sin vivir lo mismo de siempre, es decir, expulsados del espacio de confort de nuestra rutina, nos hemos podido llegar a sentir metidos en un denso banco de niebla, lo mismitico que el referido Augusto Pérez. Los miedos, inseguridades e incertidumbres de los albores de la era «corona» sirven de clima perfecto en el que leer el texto narrativo más significativo del filósofo español. De hecho, volver a «Niebla» en las «nieblas» del presente, me ha hecho profundizar mucho mejor en sus reflexiones que cuando la leí para la cita de enero.

Confío en que las pistas de lectura que comparto a continuación y en torno a las que giró el debate, sirvan para que te animes a leer «Niebla» o a regresar al libro en este ambientillo tan «tranquilizador» en el que nos movemos y existimos. En cualquiera de los supuestos en los que te encuentres, será toda una experiencia.

Nivola, que no novela

Unamuno inaugura con «Niebla» un estilo narrativo: la «nivola». Usa formas reconocibles de la novela para plantear problemas existenciales. La «nivola» es, pues, una novela de tesis sui géneris, ajustada a su propósito. Nace también a modo de ruptura buscada con la precedente novela realista.
En este nuevo género el autor explora los límites de la realidad y la ficción y el sueño o el ensoñamiento sirven de marco en el que sitúa los, más que argumentos, planteamientos de sus «nivolas».

Temas

  • Angustia ante el no ser. «Niebla» es el correlato novelado del ensayo filosófico «Del sentimiento trágico de la vida», al que Unamuno traslada la angustia ante la idea de no ser, la tragedia, netamente humana, que supone ser consciente de la muerte inevitable frente al deseo de eternidad. En esta nebulosa encrucijada sitúa a su protagonista, Augusto Pérez, un hombre apocado al que la muerte de su madre y el vacío de su ausencia causa un auténtico terremoto existencial. Vive desnortado y espera hallar en el amor un sentido a su vida. Se fija en Eugenia, que no solo no le corresponde, sino que además intenta sacar partido de la situación.
    Palabras como «nada», «morir», «amor», «vivir», «azar» o «Dios» son nombradas en numerosas ocasiones a lo largo del texto.
  • El problema de la identidad. Eugenia habla de Augusto como un personaje hueco. Él mismo en el “diálogo” con su perro se muestra convencido de que es un cuerpo sin alma.
  • Inercia fatalista vs poder de decisión. Frente al destino escrito, la reivindicación de la voluntad de vivir.  Augusto reclama, en su enfrentamiento a Unamuno, que le dé la posibilidad de decidir sobre su vida.
  • Ser feliz vs ser libre.
  • Sufrir por un ideal hace llevadero el sufrimiento.
  • La vida como viaje… a ninguna parte en particular.

El dolor de España, tema y contexto

Unamuno capta muy bien el tono en el que se entona España: “El niño se ríe en la tragedia, el viejo llora en la comedia”. Ha leído a Cervantes, a Rojas, que ya lo captaron en su día. Es la tragicomedia, es el contraste, la contradicción.
Dice Augusto a Unamuno en su última conversación:
«-Y ahora de seguro que, aunque tan español, no tendrá usted real gana de nada, ¿verdad, don Miguel?
-No, no siento gana de nada.
-No, el que duerme y sueña no tiene reales ganas de nada. Y usted y sus compatriotas duermen y sueñan, y sueñan que tienen ganas, pero no las tienen de veras».
Una mezcla, al fin, de decepción e impotencia.
Poco antes de morir, Unamuno confesó: “La barbarie es unánime. Es el régimen de terror por las dos partes. España está asustada de sí misma, horrorizada. Ha brotado la lepra católica y anticatólica. Aúllan y piden sangre los hunos y los hotros. Y aquí está mi pobre España, se está desangrando, arruinando, envenenando y entonteciendo…”.

El concepto de intrahistoria

Unamuno llamará en los ensayos de 1895 «tradición eterna» o «intrahistoria», una historia de los pequeños grupos humanos frente a la de la España oficial, metahistórica, falsa y meramente epifenoménica.
¿Cómo retrata al pueblo llano en «Niebla»? Ermelinda y la portera son reflejo de unos tipos populares, deferencia que encaja en la intención noventayochista de poner en valor el pueblo y sus figuras.
También resalta a la gente sencilla como digna y honesta, frente a los burgueses, ociosos y entregados a divagaciones como mero pasatiempo.

Personajes y ambientación

Ni los personajes son de carne y hueso ni hay rastro de esfuerzo por lograr una ambientación. No cabe, por tanto, mayor oposición al estilo realista, tal y como antes apuntaba.

En «Canon heterodoxo» (2003), Antonio Enrique indica que el hecho de que Miguel de Unamuno sea filósofo y tenga «alta conciencia» de lo que esto significa, le lleva a mirar la literatura desde este plano superior. «No le interesa lo que los personajes hacen ni el dónde ni el cómo, sino el porqué. De manera que sus novelas son las más singulares hasta entonces escritas porque él las elabora a la inversa del proceso habitual: las causas desencadenan lo demás, es decir que son las ideas las que provocan personajes y situaciones y no de estas y estos de los que cabe extraer unas ideas u otras».

Aunque con apariencia ligeramente humana, los personajes están llamados a encarnar ideas, casi, casi a la manera de los autos sacramentales. Por ejemplo, Eugenia y Augusto llegan a funcionar como maneras opuestas de afrontar la vida: ella, la que impone su fuerza, él, el que se deja llevar. Augusto asume otros conceptos o situaciones, como el anhelo de ser o la rebelión frente al creador, batalla en la que se enfrasca en la genial última parte del libro.

Unamuno como personaje

Interactúa con los personajes de su nivola, entra a formar parte del universo de ficción que él mismo ha concebido, ha soñado o sobre el que alguien ha soñado. Se pone, pues, al nivel de sus personajes, dudando a su vez de su existencia.

Augusto dice: «No hay más verdad que la vida fisiológica. La palabra, este producto social, se ha hecho para mentir. Le he oído a nuestro filósofo que la verdad es, como la palabra, un producto social, lo que creen todos, y creyéndolo se entiende. Lo que es producto social es la mentira…”. Unamuno, por tanto, se autocita.

Metaficción

O la ficción dentro de la ficción. Estas capas de realidad ficcionada o de ficción referencial es un recurso presente, por supuesto, en «El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha», de Miguel de Cervantes, obra y autor que Unamuno conoce en profundidad y admira, del que toma este y otros aspectos para su género nivolesco.

[PELIGRO SPOILER]

Los planos de ficción que forman «Niebla» se superponen hasta alcanzar al propio autor, que se convierte en personaje de su creatura, que a su vez se coloca como personaje de un creador superior (¿Dios?) a cuya merced está.

La narración arranca con Augusto y el resto de personajes compartiendo plano de ficción. Víctor Goti, amigo de Augusto y ya «responsable» del prólogo del libro, se presenta como creador/autor de la novela sobre Augusto, de manera que Augusto queda relegado a categoría de personaje de ficción. Es a esta altura del libro cuando Unamuno pone en boca de Víctor su idea de “nivola” y deja clara la influencia de Cervantes en este concepto.

Avanzamos más en la narración y llega el momento del verdadero salto de la novela a lo que la convierte en algo singular, y es la participación del «hacedor» Unamuno en su mundo de ficción. Que sepas que tú y yo también formamos parte de esta situación y llega a decir que «El alma de un personaje no tiene más interior que el que le da el lector”», es decir, que se nos coloca en el pedestal de los «creadores», pero poco después Unamuno nos traslada la pregunta de si acaso no es él -y, por extensión, nosotros también- un personaje nivolesco.

Hasta tal punto Unamuno es personaje que se aviene a aceptar la visita de su personaje Augusto. Unamuno como ente ficticio, pero no solo de esa ficción, sino como creación, o sueño, de otro ente superior. Le advierte Augusto: «También dios dejará de soñarle. Se morirá usted aunque no lo quiera».

Tragicómico

Como cervantista, como continuador de la tradición literaria española, Unamuno no podía escribir «Niebla» en otro tono que no fuera el tragicómico. Pasajes hilarantes, situaciones surrealistas, hasta personajes de una aguda comicidad, como Antolín S (o sea Sánchez) Paparrigópulos, «sabio» al que Augusto acude en busca de consejo sentimental, una visión claramente caricaturesca del propio Unamuno. Nada más grandioso que reírse de uno mismo.

Pero lo bufonesco, lo grotesco tiene un envés tétrico, triste.

Cervantismo

Ya lo he comentado: Unamuno conoce la obra de Cervantes, se ha empapado de ella. La huella cervantista es claramente reconocible.
– Referencias no faltan, como la que se hace en el prólogo o en la conversación final entre Augusto y Unamuno: «¿Cree usted posible resucitar a Don Quijote?».
– Se refleja en la estructura misma, metaficción en metaficción. También en lo relativo a la fórmula de los encartes en «Niebla» (como el de la leyenda del fogueteiro), a la manera de los encartes de Cervantes en El Quijote.

Otros asuntos

  • Zasca anticlerical. Unamuno pone en boca de un amigo de Augusto lo siguiente:  “He ido a parar a ese hogar de todas las ilusiones y todos los desengaños: ¡a la iglesia!».
  • Orfeo, más humano que un humano. El perro de Augusto protagoniza un excelente monólogo a modo de epílogo en el que habla sobre el ser humano. Es un claro homenaje a Cervantes y a «El coloquio de los perros». Los animales, más humanos que los humanos.
  • Unamuno en clave de ciencia ficción. En 1968 el escritor norteamericano Philip K. Dick publica “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, novela en la que se inspirara Ridley Scott para su  película “Blade Runner” (1982). En ambas obras late la sombra de “Niebla”. ¿Es la conciencia de ser mortal y el anhelo de inmortalidad algo idiosincrásico del ser humano? ¿Quién nos ha creado? ¿Con qué propósito?
  • «Del sentimiento trágico de la vida» es el libro de cabecera del piloto a las órdenes del almirante Picard en la serie de 2020 «Star Trek: Picard».

De interés

  • «Niebla». Película de 1976 dirigida por Fernando Méndez-Leite.
  • Documental sobre Miguel de Unamuno.

Ficha

  • Título: Niebla
  • Autor: Miguel de Unamuno
  • Fecha: 1914
  • Comentado en la tertulia de enero de 2020

2 comentarios en “Nebulosa encrucijada”

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