Como la vida misma

Qué gusto da leer a Emilia Pardo Bazán. En su prosa todo fluye, todo pasa y, sin embargo, todo queda. Porque la frescura que la caracteriza no es, para nada, síntoma de superficialidad. Consigue entretener a la vez que hacer reflexionar, logra que el humor tenga en la crítica social su contrapunto, moldea personajes peculiares, pero creíbles.

En “Memorias de un solterón” Pardo Bazán exhibe el trazo fino y elegante de una prosa, por otro lado, cargada de emociones auténticas. Sus ciento y poco páginas rebosan vida y, como sucede en la vida misma, que acaba desbordando el cauce, desbaratando el trazo previsto, al protagonista, Mauro Pareja, “solterón casi por convicción religiosa” en sus propias palabras, se le pone todo patas arriba con la irrupción de un imprevisto en su mundo libre de sobresaltos. Pues eso, así es la vida, y aquí una muestra del arte de retratarla.

Aspectos interesantes

La nueva mujer

Soltero empecinado acaba enamorado hasta el tuétano. Naturalmente la singularidad de la mujer que tiene enfrente es el factor que obra el milagro. Mauro Pareja, apodado “el Abad”, feliz en su burbuja impermeable a preocupaciones derivadas del compromiso marital, acaba en el clásico donde dije digo, digo Diego, en su caso, Feíta, la hija “extravagante” -según él mismo juzga- de Benicio Neira, un hacendado venido a menos concentrado en “colocar” a su prole femenina con maridos acomodados para aliviar la maltrecha economía familiar.

Pardo Bazán le da una vuelta de tuerca al tópico del burlador burlado de larga tradición literaria. La trama no se reduce tan solo a exponer cómo el protagonista, un donjuan que tontea con jovencitas con las nunca llega a nada por propia voluntad, termina siendo conquistado por la que, en apariencia, menos encajaba con el tipo de mujer elegida para sus flirteos. La autora aprovecha la ocasión para criticar una sociedad estática en la que la mujer tiene poco margen de maniobra, pero que irremediablemente debe dar paso a lo que viene empujando, nuevos tiempos en los que el valor del individuo y el poder de sus decisiones están por encima de privilegios heredados o inercias ambientales. Feíta encarna a esa nueva mujer segura de sí misma y con su propia hoja de ruta: “Me encuentro felicísima haciéndome compañía a mí propia”, dice sin pestañear.

Viven

Es muy propio del naturalismo, estilo de los primeros escritos de Pardo Bazán, que los personajes se definan, más que por lo que dicen, por cómo actúan y por lo que piensan. La contradicción, frecuente y habitual, entre lo dicho y lo hecho da cuartelillo a la autora para deslizar -y criticar de paso- temas espinosos, como el peso de las apariencias, la mancha de los bastardos, la honra o las muy limitadas opciones de las mujeres en la vida social.

Los personajes viven. Que nos parezca oírles respirar e incluso reconocer el aroma que dejan a su paso es mérito de la técnica narrativa, de pincelada rica y certera, y de la habilidad de la autora de exponerlos a circunstancias que los obligan a cambiar.

Lenguaje

Todo, también el lenguaje en el que se expresan, sirve para defenir a los personajes. En el caso de nuestro solterón, por ejemplo, se observa un estilo recargado y cursi. Se expresa con grandilocuencia y los planteamientos de vida que comparte con el lector los pronuncia en un tono rimbombante que retratan perfectamente al personaje.

Estilo, no; ¡estilazo!

Humor y crítica son las caras de una misma moneda.

Pardo Bazán tiene gracia contando las cosas, incluso hace humor a costa del cotilla oficial del pueblo, cuando él mismo justifica la función social de sus maledicencias. Claro que la otra cara de esta moneda no es nada simpática. La difamación con la que se ceban este tipo de personas responde a una realidad tóxica y despiadada que está en el punto de mira de la autora.

Nudos de intriga

A la trama central sobre el enamoramiento del Abad y Feíta se le suman otros nudos de intriga, como el historial de estropicios del sin escrúpulos Baltasar Sobrado o la irrupción en escena del gobernador Luís Mejía, envuelto en un halo de misterio.

La literatura, los libros

¿Y acaso no es el placer de la lectura, afición que comparten Feíta y el Abad, lo que les invita a empezar a conocerse? ¿No es una biblioteca el escenario de su enamoramiento? Pardo Bazán no da puntada sin hilo y el homenaje que hace al buen hacer de la literatura es reivindicación en toda regla de la lectura como ventana a otros mundos, como despertar de las conciencias.

En el texto se suceden las referencias a distintos títulos (muy pertinente el comentario sobre “Casa de muñecas” de Ibsen), reflejo de la voracidad lectora de Doña Emilia. Por haber, hasta hay un guiño al Quijote, cuando se desliza al principio la hipótesis de que los libros hayan hecho de Feíta un bicho raro.

De tu interés

  • La conferencia “Emilia Pardo Bazán o el anhelo biográfico” impartida en la Fundación Juan March por Isabel Burdiel, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia y autora de la biografía de Emilia Pardo Bazán (2019) de la colección “Españoles eminentes”. Más

Ficha

  • Título: Memorias de un solterón
  • Autora: Emilia Pardo Bazán
  • Fecha: 1896
  • Comentado en la tertulia de agosto de 2018

 

Por María Ortiz

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